SUPLEMENTO SPED
Hipertensión secundaria:
Diagnóstico, manejo y perspectiva
Catedrática Auxiliar, Departamento de Endocrinología,
Recinto de Ciencias Médicas, Universidad de Puerto Rico
Presidenta, Comité de Educación a la Comunidad,
Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología (SPED)
La hipertensión secundaria es una condición en la que la elevación de la presión arterial se debe a una causa identificable y, a menudo, tratable. A diferencia de la hipertensión primaria, la hipertensión secundaria puede ser consecuencia de diversas patologías que de manera secundaria afectan órganos y sistemas clave en la regulación de la presión arterial. Reconocer y tratar adecuadamente estas causas subyacentes es esencial para el manejo efectivo de la hipertensión y la prevención de complicaciones cardiovasculares y renales. Sin embargo, además del tratamiento específico, es fundamental implementar medidas generales como la reducción de la ingesta de sodio, la adopción de una dieta equilibrada, la actividad física regular y la limitación del consumo de alcohol.
Consideraciones etiológicas
La enfermedad renal crónica es una de las causas más frecuentes de hipertensión secundaria. La disminución de la función renal altera la capacidad del riñón para regular el equilibrio de sodio y agua, lo que conduce a un aumento de la presión arterial. Expertos destacan la relación bidireccional entre la hipertensión y la ERC, señalando que la hipertensión no solo es una consecuencia sino también un factor de progresión de la enfermedad renal.1
Ciertos trastornos hormonales (endocrinos) pueden elevar la presión arterial. El hiperaldosteronismo primario, causado por una producción excesiva de aldosterona; el feocromocitoma, un tumor de la glándula suprarrenal que secreta catecolaminas; y el síndrome de Cushing, estado en el cual hay un exceso de la hormona cortisol en sangre, son ejemplos de condiciones endocrinas que pueden provocar hipertensión secundaria.
La apnea obstructiva del sueño (AOS) se asocia con fluctuaciones nocturnas de la presión arterial y puede contribuir al desarrollo de hipertensión resistente. El tratamiento adecuado de la apnea obstructiva del sueño puede mejorar el control de la presión arterial en estos pacientes.
La coartación de la aorta es una anomalía congénita que se caracteriza por un estrechamiento de la aorta que causa un aumento en la resistencia vascular y eleva la presión arterial en las extremidades superiores.
Importancia de un diagnóstico preciso
La identificación oportuna de la hipertensión secundaria es crucial, ya que el tratamiento de la causa subyacente puede normalizar la presión arterial y reducir el riesgo de complicaciones.
Se debe sospechar en hipertensión secundaria en:
- Pacientes jóvenes sin antecedentes familiares de hipertensión;
- Personas con hipertensión difícil de controlar; o
- Casos en que la hipertensión se desarrolla repentinamente.
El abordaje diagnóstico debe ser sistemático e incluir historia clínica y examen físico en búsqueda de signos y síntomas que sugieran causas secundarias. Estos incluyen, pero no se limitan a soplos abdominales (indicativos de estenosis de la arteria renal) o características fenotípicas de síndromes endocrinos. Las pruebas de laboratorio son necesarias para evaluar la función renal y tiroidea, los niveles de electrolitos y las funciones hormonales específicas, según la sospecha clínica.
Adicionalmente, algunos estudios de imágenes como la ecografía renal, la tomografía computarizada o la resonancia magnética, entre otros, pueden ser útiles para detectar anomalías estructurales o lesiones en órganos endocrinos.
Opciones terapéuticas
El tratamiento de la hipertensión secundaria se centra en manejar la causa subyacente:
- En pacientes con enfermedad renal crónica (ERC), se busca controlar la progresión de la ERC mediante tratamiento farmacológico, manejo de factores de riesgo y, en algunos casos, terapias de reemplazo renal.
- Para los trastornos endocrinos puede ser importante implementar intervenciones quirúrgicas (como la remoción de masas suprarrenales) e intervenciones farmacológicas para corregir desequilibrios hormonales.
- Cuando la causa subyacente es apnea obstructiva del sueño, el uso de dispositivos de presión positiva continua (CPAP) resulta una herramienta valiosa mientras se implementan intervenciones permanentes como pérdida de peso, modificaciones en el estilo de vida o, de ser necesario, intervenciones por otorrinolaringología.
- Finalmente, para la coartación de la aorta existen procedimientos quirúrgicos e intervencionistas para corregir la anomalía.
Comentario
La hipertensión secundaria requiere una atención especial debido a su potencial de reversibilidad. Una evaluación exhaustiva y un enfoque terapéutico dirigido pueden mejorar significativamente los resultados clínicos y reducir la carga de complicaciones asociadas. La colaboración interdisciplinaria entre nefrología, endocrinología y cardiología es esencial para el manejo óptimo de estos pacientes.
Referencias
- Correa-Rotter R. (2015). Hipertensión arterial en la enfermedad renal crónica. Revista de Nefrología, 35(3): 237-245.
- Sociedad Europea de Cardiología. (2024). Guía ESC 2024 para el manejo de la presión arterial elevada e hipertensión arterial. Revista Española de Cardiología, 77(9): 710-763.
- Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición. (2021). Guía de práctica clínica en endocrinología: Hipertensión secundaria. Endocrinología, Diabetes y Nutrición, 68(4): 234-245.
- Mayo Clinic. (2022). Hipertensión secundaria: Síntomas y causas. Recuperado de https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/secondary-hypertension/symptoms-causes/syc-20350679
- Kotliar C, Redon J. (2019). Manual de hipertensión arterial secundaria: Claves y algoritmos. Buenos Aires: Editorial Médica Panamericana.