SUPLEMENTO SPED

Obesidad:

Un nuevo diagnóstico

Zahira Lugo López, MD, DABOM
Especialista en obesidad y endocrinología

La obesidad fue reconocida por primera vez como una enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1948 y, tan recientemente como en 2013, por la Asociación Americana de Medicina (AMA) en Estados Unidos. Es importante reconocer la obesidad como una enfermedad que tiene consecuencias significativas para la sociedad, la práctica clínica y la salud pública.

El trabajo de la Comisión Global, publicado en The Lancet Diabetes & Endocrinology, y desarrollado con la participación de 58 expertos internacionales, tuvo como propósito establecer criterios clínicos y biológicos para el diagnóstico de la obesidad clínica, facilitando la toma de decisiones clínicas y la priorización de intervenciones terapéuticas y de las estrategias de salud pública.

Identidad clínica de la obesidad

La obesidad no posee una identidad clínica específica. Su fenotipo sigue definiéndose por la corpulencia, a pesar de que la evidencia demuestra que el exceso de adiposidad puede presentar manifestaciones clínicas y causar enfermedad. Actualmente, los algoritmos de tratamiento y la estratificación de la obesidad se basan en la presencia de otras enfermedades en lugar de considerar las manifestaciones clínicas propias de la obesidad.

La definición actual de obesidad no refleja con claridad la enfermedad inducida por la obesidad en sí misma, sino que se enfoca en el riesgo de desarrollar otras enfermedades relacionadas con la adiposidad. Estas patologías asociadas tienen su propia fisiopatología, manifestaciones clínicas, evolución y pronóstico.

Limitaciones del IMC como criterio diagnóstico

El uso del índice de masa corporal (IMC) para diagnosticar la obesidad puede sobrestimar o subestimar la adiposidad y no proporciona información sobre el estado de salud de un individuo. A nivel mundial, el diagnóstico de obesidad se basa en un IMC ≥ 30 kg/m². Sin embargo, el IMC no refleja el estado metabólico,
la distribución de la grasa corporal, la función de los tejidos y órganos, ni tampoco la capacidad del
individuo para realizar actividades diarias.

Nueva definición de obesidad clínica y preclínica

La Comisión Global define la obesidad como una condición caracterizada por un exceso de adiposidad, con o sin alteraciones en la distribución o función del tejido adiposo, cuya etiología es multifactorial y que aún no se comprende completamente.

Bajo los criterios médicos actuales, la obesidad clínica se define como la combinación de exceso de grasa corporal con signos y síntomas de disfunción orgánica o una reducción significativa de la capacidad para realizar actividades cotidianas debido a dicho exceso de adiposidad, o ambas condiciones.

Por otro lado, la obesidad preclínica se define como un estado de exceso de adiposidad con función preservada de los tejidos y órganos, aunque con un riesgo variable de progresión a obesidad clínica.

De esta manera, se establecen 2 componentes esenciales en la definición de obesidad clínica y preclínica:

  1. Componente antropométrico: evidencia de exceso de adiposidad; y
  2. Componente clínico: disfunción orgánica o limitaciones funcionales atribuibles a la adiposidad.

La Comisión Global propone alejarse del IMC como único criterio diagnóstico y recomienda confirmarlo mediante al menos una de las siguientes estrategias:

  • Una medición del tamaño corporal (circunferencia de cintura, relación cintura-cadera o relación cintura-estatura) en conjunto con el IMC;
  • Dos mediciones del tamaño corporal (circunferencia de cintura, relación cintura-cadera o relación cintura-estatura), independientemente del IMC;
  • Medición directa de la grasa corporal, sin considerar el IMC; e
  • IMC > 40 kg/m².

Criterios diagnósticos para la obesidad clínica

La Comisión Global establece 18 criterios diagnósticos para la obesidad clínica. Estos se centran en la presencia de disfunciones orgánicas o en limitaciones significativas en las actividades diarias causadas por el exceso de grasa corporal. Algunos de los criterios más destacados son:

  • Insuficiencia cardiaca;
  • Dificultad respiratoria;
  • Hipogonadismo;
  • Linfedema;
  • Hipertensión arterial;
  • Dolor articular;
  • Alteraciones musculoesqueléticas en jóvenes;
  • Anovulación; y
  • Limitación en las actividades cotidianas, entre otros.

Enfoque terapéutico según la clasificación de obesidad

Los individuos con obesidad clínica deben recibir tratamiento oportuno y basado en evidencia, con el objetivo de mejorar o recuperar las funciones reducidas por el exceso de grasa corporal y prevenir la progresión de complicaciones, en lugar de centrarse únicamente en la pérdida de peso. El tratamiento debe ser individualizado e incluir modificaciones en el estilo de vida, farmacoterapia, cirugía bariátrica u otras intervenciones según el caso.

Por su parte, las personas con obesidad preclínica tienen un riesgo futuro de desarrollar enfermedades relacionadas con la adiposidad, pero no presentan complicaciones de salud actuales. Por ello, el enfoque terapéutico debe centrarse en la reducción del riesgo de progresión a obesidad clínica mediante estrategias de prevención.

Comentario

Dependiendo del nivel de riesgo del paciente, se recomienda asesoría médica basada en evidencia,
monitoreo a largo plazo o, en casos específicos, intervención farmacológica o quirúrgica.

Esta nueva clasificación de la obesidad permite una atención más precisa y adaptada a las necesidades individuales, facilitando un enfoque más integral en el diagnóstico y en el manejo de la enfermedad.

Referencias

  • Rubino F, Cummings DE, Eckel RH, Cohen RV, Wilding JP, Brown WA, et al. Definition and diagnostic criteria of clinical obesity. The Lancet Diabetes & Endocrinology Commission. Online first. January 14, 2025.